viernes, 21 de julio de 2017

Dama dominante, caballero esclavo








   Una reflexión sobre la pareja Femdom en la semana del 24/7

  Una relación de pareja caracterizada por la dominación femenina se inicia cuando una de las partes, al encontrar a la otra, frota la lámpara y el poder erótico de la mujer se revela en todo su esplendor, para placer y goce de ambos. Gran parte de las cuestiones que suelen discutirse en los ámbitos de debate tienen que ver en como alcanzar ese encuentro mágico.

   Cómo despertar a la dominatriz escondida?

   Cual de todos los candidatos a caballero sumiso debe ser el elegido?

   Mi amiga Bluevelvet solía decir que la primera condición que ella ponía como Ama para aceptar una conversación con un esclavo en potencia era que ese aspirante al menos haya asistido a algún evento o fiesta de BDSM. Es decir, ella no aceptaba conversar con alguien que no se hubiera atrevido a salir de atrás de un teclado. Bluevelvet exige que ese potencial esclavo deberá comenzar por sacrificar algo de su comodidad en aras de su deseo.

   Si las mujeres dominantes aplicarámos ese principio bluevelvetiano, desaparecerían al menos el cincuenta por ciento de los candidatos a sumiso que saturan con sus demandas y fantasías los sitios de Internet dedicados a la dominación femenina. Son esos mismos candidatos a sumiso que aprovechan la tecnología para abrir pantallas y mensajes solicitando que les concedamos tiempo y escuchemos sus demandas.

   Esta reflexión me conduce a afirmar que una relación de dominación femenina no sólo es cuestión de estadística y probabilidad sino de apostar fuerte a esa posibilidad. Si de verdad querés ser sometido por una guerrera amazona, no me aburras con tu cobardía holgazana. Recordá y practicá los antiguos y románticos rituales de cortejo y tratanos a las mujeres como merecemos ser tratadas. Proponete mejorar. Nosotras no somos de las que juntamos lo que sobra. Nosotras exigimos lo mejor. Porque somos capaces de hacer arder fogatas y hogueras de pasiones, no aceptamos que nos vengas hecho cenizas desde el principio. O ponés sobre la mesa lo mejor que tengas o conformate con tu fantasía de celular o notebook.  

   El esclavo no sólo es el que busca ser sometido. Es el que desea ser encontrado. Las cazadoras somos Nosotras. Las que demandamos somos Nosotras. El varón sumiso debe mostrarse disponible a ser cazado, ofreciendo su mejor libra de carne y sangre y no proponiendo sus ridículos set lists de exigencias y prohibiciones. No soportamos al que se ofrece desde una lista de demandas buscando una mano femenina que le haga lo que él quiere. Somos cazadoras, no carroñeras de lo descartable.

    Aunque no lo creas, lo más importante es lo que sucede después del momento mágico. Después que Ella te acepta a su lado. Porque si fuiste capaz de alcanzar un sitial a los pies de una Venus y Ella te hizo un lugar en su calabozo Femdom, ahora empieza tu camino en donde deberás a cada paso ser digno de Su confianza. No contamines el calabozo con conductas deshonrosas. Si una Dómina te pone su collar, no es porque no había otro disponible sino porque vos te lo ganaste demostrando tu valía como su erótico perro humano. Demostraste ser un caballero capaz de arriesgarse por sostener un gusto sexual tan valiente como elitista y por privilegiar a la mujer más allá del mandato machirulo tan habitual en tus congéneres. 

   El sumiso elegido no es un afortunado que tuvo suerte en la vida cuando conoció a su Dama. Es alguien que supo y sabe poner a la Dama en primer lugar y sacrificar mucho de su comodidad por el goce de Ella. Nunca olvides que antes que Amas y esclavos, somos Damas y caballeros. 


   El esclavo que luce mi collar, lo lleva para facilitarme y alegrarme la vida, no para aburrirme con lamentos. No tomo a un esclavo para que me amargue la vida, sino para que ponga sonrisas en mi cara con su esfuerzo y con el orgullo que ha de conseguir que sienta de poseerlo.
Cruel Dama




miércoles, 12 de julio de 2017

La historia de la bota femenina. Beth Levine





We were making very pretty boots that nobody needed but everybody wanted.

Beth Levine



   En 1944, un vendedor de zapatos de Nueva York llamado Herbert Levine se casó con la hija de un granjero de familia lituana de nombre Beth. La pareja no pudo estar mejor avenida dado que la pasión de Beth era el diseño de zapatos. Cuatro años después, a partir de la experiencia que Herbert había ganado en los negocios y confiando en el talento de Beth para el diseño, el matrimonio fundó su propia casa de calzado femenino, ubicada en la calle 31 de Nueva York. Un sitio que debería ser considerado histórico pues allí nació en 1952 la primera bota femenina fashion que sería la precursora de todas las que llegaron después. La bota primigenia de Levine era blanca, de cuero, elastizada y con un pequeño taco stiletto. Su caña llegaba hasta la parte baja de la pantorrilla.





    Hasta 1952, las botas habían pertenecido a un género totalmente separado de los zapatos. El zapato podía ser elegante pero la bota era solamente calzado de trabajo o protección para los días de lluvia o nieve. Beth Levine imaginó que botas y zapatos debían pertenecer por igual al mundo de la moda femenina y promocionaba sus botas junto con su línea de zapatos. Pero las ventas no le dieron la razón durante muchos años. Recién para 1963, el éxito llegado desde Europa con las colecciones de botas de Balenciaga y Saint Laurent, comenzó a elevar las ventas de las botas Levine.

   Para esa misma época, la carrera como cantante de Nancy Sinatra no conseguía despegar de la sombra de su celebérrimo padre. En 1966, los productores de Reprise Records le encargaron a Lee Hazlewood, uno de los compositores del staff, la composición de una canción que fuera un hit. El 25 de febrero de 1966, Reprise Records editó un single que pondría a Nancy en el número 1 a ambos lados del Atlántico. Se trataba de These boots are made for walkin´. En la cresta de la ola del éxito, en ese mismo año Reprise y Nancy lanzaron a la venta el LP Boots, que contenía además del single, a un par de covers de los Beatles y los Rolling Stones (Day Tripper y As tears go by). 

   These boots are made for walkin´ traía en su letra una indisimulada metáfora Femdom con su insinuación al trampling como amenaza. These boots are made for walkin´ and that's just what they'll do, and one of these days these boots are gonna walk all over you. En la tapa del disco y en los afiches que lo publicitaban, se veía a una Nancy rubia y bella, calzando un par de calf boots blancas diseñadas por Beth Levine. En el videoclip de la canción, Nancy y sus coristas bailaban y se contoneaban luciendo botas y minifaldas. El efecto combinado del single, la letra y la publicidad fue instantáneo: la gran tienda Saks de Nueva York debió abrir una nueva sección en su departamento de calzado bautizada Beth's Bootery para satisfacer la demanda de las jóvenes neoyorquinas que querían lucir sus piernas con aquellas botas que habían sido hechas para caminar. Por primera vez en muchos años, los innovadores diseños de Beth y Herbert Levine alcanzaban la cresta de la ola. Mientras tanto, desde Europa comenzaban a llegar los ecos de la moda Courrèges, con las botas en primer plano. Así fue como las botas comenzaron a poblar en forma masiva los vestidores de las chicas sexies para no ser desalojadas nunca más.












   Madonna es la gran diva botera de las últimas tres décadas y hace años confesó en una entrevista que cuando era niña, era fan de Nancy Sinatra y le gustaba ponerse un par de botas para bailar These boots are made for walkin´. Me gusta encontrar estas conexiones, estas perlitas fetichistas que conectan a tantas mujeres y a los fetiches a través del espacio y el tiempo. La frase de Beth Levine que abre esta columna también refleja una conexión entre las boteras de ayer y las de hoy. We were making very pretty boots that nobody needed but everybody wanted. Fue gracias a la visión de una genia innovadora como Beth que las botas femeninas dejaron de ser un calzado utilitario que las mujeres usaban sólo por necesidad. Hoy ninguna de nosotras realmente necesita las botas deluxe pero todas las queremos porque son muy lindas. 





Beth Levine

jueves, 6 de julio de 2017

Yaya Han, muñeca cosplay



What kind of fantasy do I want to be today? What kind of hero do I want to be today? Maybe today I want to be a villain, or maybe today I want to be a vixen.
Yaya Han


   Yaya Han se inició como cosplayer por diversión mientras se ganaba la vida como empleada en una compañia que desarrollaba software. Desde sus inicios en 1999, Yaya ha creado entre doscientos y trescientos personajes entre anime, comic, ciencia ficción y films. Su pasión por los trajes fetichistas la fue llevando a involucrarse cada vez más en la producción y el diseño de los disfraces. La perfección de su trabajo sumada a su belleza y simpatía personal, le permite hoy vivir de su hobby y recorrer el mundo modelando y participando en las principales fiestas y reuniones del género como juez o panelista.

   Yaya Han es una de las principales responsables de que el Cosplay ya no sea considerada un mero escapismo para adolescentes. En sus propias palabras: Mi cosplay es una expresión creativa, una forma de arte. No es solamente modelaje alternativo para fiestas como Halloween. Cada traje que hago implica desarrollar una fantasía y es a la vez un desafío artístico. 

   Este calendario es apenas una breve muestra del arte de Yaya Han, transfigurada en Jessica Rabbit, en Black Cat, o en Catwoman. O simplemente paseando su glamour cosplay por Piccadilly Circus. Cómo me gustaría encontrármela con el traje de Jessica y someterla a todos mis caprichos....




Enero





Febrero




Marzo





Abril




Mayo




Junio




Julio




Agosto




Septiembre




Octubre





Noviembre




Diciembre



jueves, 29 de junio de 2017

Ella tiene el look






    Una película de ficción es creíble cuando el director logra que olvidemos que lo que estamos viendo son actores que se mueven en un decorado con cámaras detrás. Así es como nos divertimos viendo cine. El sexo Femdom es creíble cuando nos olvidamos que las mujeres y los hombres somos iguales y tenemos los mismos derechos. Así es como nos divertimos teniendo sexo. El traje femenino fetichista, comparado con la desnudez masculina, es un poderoso constructor de fantasía antigualitaria. La nación sado Femdom no es una nación democrática. Dentro de estas fronteras, a menor igualdad, mayor placer. 

   El fetiche de la dominatriz clásica es la puerta de entrada a un mundo maravilloso de fantasía porque propone que la mujer se construya a sí misma como un personaje de ficción, como una diosa pagana del sexo, con el único fin de divertirse y gozar. Las mujeres y las travestis s
abemos que el atuendo fetish nos vuelve más bellas y deseadas. Es un aporte más a un poder femenino basado en la seducción; no en el manejo de una técnica ni en la cesión de un poder que algún sumiso nos haga. El fin justifica plenamente los medios: no interesa demasiado los aspectos psicológicos o la significación social del personaje femenino creado sino la intensidad del placer sexual que se consigue través del mismo.

    El fetiche sado no es solamente una forma de belleza kinky. El fetiche le regala al sexo una dimensión artística adicional. Gracias al fetiche, la mujer dominante se presenta ante sus adoradores como una obra de arte estética. La adoración sumisa no es otra cosa que la respuesta perceptiva por parte de quienes son sensibles a esa expresión artística. El sexo (si ocurre) es el remate, el gran final que le pone la corona a esa obra estética femenina. 

  Pero que ocurriría si tuviéramos que estar explicando todo el tiempo que las mujeres reales no nos vestimos ni arreglamos de esa forma? Que pasaría si antes de la fiesta fuera necesario aclarar que sólo estamos protagonizando una ficción armada para la ocasión? Lo más probable sea que la fiesta del sado ni siquiera pueda empezar.

    
El gran Cristóbal Balenciaga dijo una vez: Una mujer no tiene necesidad de ser perfecta ni hermosa para llevar mis vestidos; el vestido lo hará por ella. El concepto pertenece a la alta costura pero es perfectamente aplicable al BDSM. Las dominatrices fetichistas tenemos que aprender a ignorar las críticas envidiosas y ajenas a nuestro mundo para permitir que el fetiche trabaje por sí mismo. Somos Nosotras quienes tenemos el poder de dejar fluir el fetiche. Sólo hay que agregarle sentido del humor y predisposición a gozar. Si ella tiene el look y lo sabe usar, lo demás viene solo. 
  





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