viernes, 19 de enero de 2018

10 Sensuales y Femeninas. Ladies in boots. Los 60's (1967 - 1969)


Brigitte Bardot




Nichelle Nichols



   Esta es la segunda serie de videos 10 Sensuales y Femeninas. Ladies in boots. Los '60s, que homenajean a las actrices que hicieron historia luciendo botas en las pantallas de los años sesenta. La primera serie de videos posteada el año pasado abarcó de 1963 a 1967. Este nuevo topten va desde 1967 a 1969, años decisivos en la historia del fetiche porque son los del afianzamiento de la bota fashion como calzado femenino de seducción.

   La colección '68 de Pierre Cardin y la búsqueda estética de otros diseñadores, entre los que ya destaqué a André CourrègesYves Saint -Laurent y Beth Levine, tuvo su correlato inmediato en los films contemporáneos, que contribuyeron como ningún otro medio a difundir la belleza y el excitante poder femenino que exhalaban las mujeres calzando botas. La afición de las chicas de los sesenta en las principales capitales del mundo por usar botas junto a sus minivestidos y minifaldas crecía sin pausa hacia fines de la década. Desde las calles de Chelsea en Londres e irradiando hacia todo el mundo occidental, las botas estaban por todas partes.





   Al mismo tiempo, el alto precio de las botas de cuero había generado un verdadero boom en el uso del plástico que dispararía la siguiente fase en la historia del fetiche. El vinilo no sólo era un material más económico. También era más flexible, lo que permitía a los diseñadores jugar con una amplia variedad de posibles ideas y además ampliaba la paleta de colores. Comenzaron a aparecer botas de cañas brillantes y en audaces colores: el reino opaco del marrón, del negro y del blanco comenzó a ser desafiado por botas plateadas, rojas, doradas, violetas, rosadas....

   En los años finales de los sesenta, las botas ganaron en brillo y colorido, se hicieron cada vez más altas sobre los muslos y el uso del vinilo permitió un perfecto agarre en la caña y en la rodilla. El efecto visual de la combinación bota - minifalda fue tan notorio que las nuevas botas fueron enseguida adoptadas como accesorio sexual favorito por las chicas sexies de las discotecas y por las prostitutas. Se abría un excitante panorama sexual que se vio reflejado en el cine a través de las bellas actrices de la época, una época revolucionaria y maravillosa y hoy quiero revivirla en mi Magazine.    




Jane Fonda

    


Puesto 10.  Las chicas de Star Trek.

La serie Star Trek salió al aire en 1966 por la cadena norteamericana NBC y en su primera fase abarcó setenta y nueve episodios en tres temporadas hasta 1969. Su autor Gene Roddenberry imaginó una comunidad humana viajando por el espacio en el siglo XXIII en la nave Enterprise en donde no existirían ni el racismo ni el sexismo. Nichelle Nichols, bella, negra, inteligente y de fuerte carácter, fue un símbolo de ese concepto tan audaz para su época. Nichelle ocupaba el rol de especialista en comunicaciones, pieza clave en una nave espacial. Ella era la Teniente Uhura, un apellido que significa libertad en idioma swahili y es protagonista de otro de mis topten de videos Star Wars Fetish.
 
El primer video es un festival de botas brillantes en diversos colores; violetas, verdes, doradas, lilas. El segundo se concentra en las botas altas negras de Nichelle, que además las usa para guardar un puñal (ver 2:55 min.), una clara asociación entre las botas y el poder. Su rival femenina (la actriz Barbara Luna) aparece calzando botas violetas a los 2:00 min.






Puesto 9. La base lunar.

Adrienne Corri es la nueva jefa de una base humana en la Luna (Moon zero two, 1968) y su look recuerda a las modelos de la Space Age Collection de Pierre Cardin. Las botas de Adrienne son muy altas y brillantes, acompañadas por guantes y cinturón vinílicos, minivestido violeta y un casco estilo helmet. Un look futurista para la nueva mujer de fines de los sesenta, una sex symbol con poder.





Puesto 8. La erotísima Annie.

Erotissimo (1968) fue una comedia de tono erótico protagonizada por Annie Girardot, que interpreta a una esposa que desea provocar a su marido con la intención de renovar sus artes amatorias y su poder de seducción. En 1968 ya no podían faltar las botas negras y brillantes para resaltar el femenino poder sexual de la mujer.





Puesto 7. Las chicas de botas doradas.

No todas las botas de los sesenta eran altas por arriba de las rodillas. Girl in gold boots (1968) trata sobre un grupo de bailarinas de Los Angeles involucradas en tráfico de drogas y delitos varios. Las chicas bailan con botas doradas con una caña corta  que nos recuerdan a las inolvidables que usaba Nancy Sinatra en These boots are made for walkin'. Dirigida por Ted Mikels, un especialista en dirigir películas de clase B con la dosis justa de sexo para evitar censuras.







Puesto 6. La bailarina a-go-go.

La primera colección de Paco Rabanne presentada en 1966 se llamó 12 vestidos imposibles de llevar porque estaban hechos casi enteramente de plástico y metal. Resultaba imposible sentarse con ellos y mucho menos bailar. Cocó Chanel, que era muy crítica de esas modernas tendencias, había bautizado a los vestidos y a las botas con brillo metalizado como una moda metalúrgica. En esta escena de Madame and her niece, un film de 1969 protagonizado por Edwige Fenech, una rubia bailarina de discoteca se lleva todas las miradas mientras se contonea sensual en sus botas plateadas y un minivestido espejado al estilo de aquellos diseños de Paco, como éste de la foto.  







Puesto 5. El fuego de Isabel.

La moda de las botas blancas de media caña al estilo Courrèges también había llegado a la Argentina. Asi fue como el diseñador Paco Jamandreu y el director Armando Bo armaron el look de botas blancas con brillo plateado y abrigo de pieles de chinchilla que Isabel Sarli lució en Fuego (1969), mientras paseaba por San Martín de los Andes, buscando satisfacer su insaciable sed de sexo. Nuestra patagónica Venus in Furs.





Puesto 4. La dominatriz de los sesenta.

Azotes, dogging y ponyplaying en esta obra de cine experimental (Vicious blonde,1968) con un inquietante fondo musical de free jazz dirigida por Nick Philips y que muestra sin pudor alguno a Karla Fischer, que es la rubia viciosa que se divierte con su amiga, las dos enfundadas en botas de cuero hasta las entrepiernas, divirtiéndose y humillando a un rico hombre de negocios.





Puesto 3. Mónica Vitti usa la pistola.

La ragazza con la pistola (1968) marcó la definitiva consagración de Mónica Vitti como actriz de comedia. Filmada en Italia y en diversas ciudades del Reino Unido, esta escena la muestra vestida de vinilo y botas negras, corriendo y disparando la pistola con el maravilloso entorno georgiano de la Royal Crescent de Bath como fondo. 






Puesto 2. La muñeca Brigitte.

Las mejores escenas de Brigitte Bardot en El oso y la muñeca (1969). Con botas, minivestido y sombrero en un tono rosa pálido, Brigitte era la muñeca por excelencia en los años sesenta cuando las películas que protagonizaba le aportaban a Francia más divisas que la Renault y que todavía hoy conservan un encanto capaz de clavarle una estaca al control remoto en cualquier tarde de zapping televisivo.




Puesto 1. Barbarella.

Para 1969, los diseños de Courrèges, Paco Rabanne y en especial de Pierre Cardin, habían llevado a las botas hacia las fronteras de lo futurista y la ciencia ficción. Pero cuando se habla de las botas de la astronauta más sexy, las botas que marcarían a fuego la imagen fetichista de esta época, hay que remontarse a un oscuro diseñador italiano de trajes para teatro llamado Giulio Coltellacci. Fue él quien diseñó las botas blancas - plateadas que se sujetaban por una tira negra al corsette con las que Jane Fonda desembarcaría en el planeta Lithion para llevar a cabo su misión de rescate. 














jueves, 11 de enero de 2018

Sumisos que necesitan límites



   No me cabe duda que el BDSM ha dejado de ser hace rato un conjunto de técnicas y actividades sexuales particulares para ingresar al brumoso terreno de lo que se define como una cultura. Dentro de esa cultura BDSM, las comunidades siempre han buscado normalizar el comportamiento de sus miembros; por ejemplo mediante la formalización de parejas amo – sumisa que estipulan sus deberes y derechos mutuos, acollaradas cual matrimonios vainillas con sus libretas matrimoniales. 

   En esas comunidades BDSM, uno de los temas a tratar más trillados es el de los límites. No hay sitio de Internet o debate en reuniones en donde se debata sobre lo importante que es prevenir abusos mediante el respeto de la parte dominante de los límites establecidos por la parte sumisa. Sin embargo, mi experiencia Femdom es la opuesta. Yo manejo la sesión sexual de acuerdo a mi criterio, sin aceptar consensos preestablecidos ni límites restrictivos pero la tiene que poner límites soy Yo, porque los sumisos varones casi siempre intentan llevar la relación mucho más lejos de la sesión. 

Nunca viví algo así. Podremos repetirlo?
Necesito volver a verte.
Aceptarías salir conmigo en otro momento? Ya sé que sos casada pero me gustaría tener con vos más intimidad que la que tuvimos la otra noche.

   Si el orgasmo más fuerte de tu vida te llegó después de una sesión con una Mistress profesional, vas a tener más chances de repetirlo pero también sabés que las ecuaciones económicas con las que hasta hoy manejaste tu vida pueden empezar a salirse de control. Si lo bueno hay que pagarlo, suele costar mucho. En mi caso y en el de la mayoría de mis amigas dóminas, las atenciones que exigimos corren por otros carriles pero igualmente sólo vale nuestro placer hedonista y egoísta. Ese mismo despotismo femenino que tanto te excita, puede volverse en tu contra si deseas que tu dama fetiche pase de Mistress a novia.

   Podés ser un afortunado, como lo fue mi actual esclavo marido, de encontrar una Dominante de corazón desocupado y hacer todos los méritos necesarios para enamorarla. Bien por vos. Pero si Ella te marca la cancha de entrada y te advierte que no busca ni desea compromisos, conformate con que, si te comportas como Ella espera y le brindas las satisfacciones que Ella exige, terminado el encuentro sólo podrás aspirar a ser un buen recuerdo.

   En mis paganas celebraciones, invoco al espíritu de Afrodita, al libertino deseo erótico. Lo que yo busco en el sado es aquel eslabón perdido en la cadena del amor romántico pero que es a la vez efímero y espontáneo. Aquello que es tan difícil de encontrar porque requiere reconocer y aceptar que el sexo fue una gran oportunidad de dar y recibir y que no requiere una continuación afectiva. Si fuimos capaces de llegar a la cumbre del orgasmo mediante una combinación deliciosa de pasiones y acciones sádicas, porqué afectar esa perfecta pureza del sexo en estado virginal contaminándola con pseudorromanticismos posteriores que sólo pueden aportar desilusiones y sentimientos equívocos.

  Siempre he estado atenta a las fantasías y fetiches de los sumisos, suelo escucharlos y he conocido entre sus filas muchos más cupidos que marquesitos. Sacher Masoch fue un clarividente profeta cuando caracterizó en Severin los excesos a los que un hombre puede llegar cuando la lujuria se transforma en amor. Quizás te alivie saber que no sos el único que tuvo una experiencia sexual fuertísima con una mujer dominante (profesional o no) y quedó marcado para siempre por el poder de ella. Ella, que es tan diferente de todas las mujeres que conociste. Te tocó quedar ahí, desvirgado para siempre, ejecutado contra la pared del sexo Femdom inolvidable. He ahí el privilegio (o la condena) de ser sumiso.




viernes, 5 de enero de 2018

Leg show. La caja de las medias de la abuela


   Desde niñas, las mujeres hemos aprendido que una forma sencilla de obtener lo que queremos es mediante la exhibición de las piernas rematadas por los encantadores zapatos o botas cortas de tacos altos. Si le agregamos la hosery adecuada, nuestras piernas se vuelven irresistibles. Las medias de nylon son un fetiche entre fetiches. Yo amo coleccionarlas, ordenarlas, olerlas, ponérmelas, quitármelas. Amo que me las besen y me las acaricien. 

   En la películan de Truffaut  El hombre que amaba a las mujeres, el protagonista dice: Las piernas de las mujeres son compases que recorren el planeta dándole equilibrio y armonía. En busca de esa armonía, voy a revolver el cajón de las medias de la abuela. Veremos con qué me encuentro para construir un calendario vintage y arrancar con todo el espíritu sado, sensual y femenino en estos primeros días del 2018.




Enero



Febrero



Marzo




Abril


Mayo





Junio



Julio

Agosto


Septiembre




Octubre



Noviembre




Diciembre






domingo, 24 de diciembre de 2017

Feminización de una princesa pagana







   Estás hecha toda una princesa pagana. Te amo más que hace un rato (y que hace años). Comenzás el juego muy presumida y se te nota una primavera floreciente en la sonrisa cómplice. Sabés que es un juego, pero ambas sabemos jugarlo. Me gusta verte tan mujer como deberían ser, pienso para mí, tantas de mis grises congéneres. Hasta este momento, ninguna de las dos había pensado en iniciar el sexo. Primero, la femenina seducción. Te ponés las botas y subís las cremalleras, te afirmás arriba de los tacos de quince mientras te acaricias las medias sedosas que te presté y te aprietan pero ya no te importa.

   El mundo? ah, es eso que queda afuera, que ahora queda más lejos. El juego va más allá de un mundo prejuicioso. Me emociona mirarte a los ojos y ver tus pestañotas arrimeladas y movedizas y las líneas de tu lápiz delineador. Están tan recargadas que apenas encuentro tus ojos. Pintarrajeada de puta desde antes de que a Mí se me ocurra venderte al primer chongo que vea por ahí. Para que entres más en juego, te presto mi abanico que agitas lentamente, con gracia. Tenés calor porque estás anhelante de tanta femineidad. Cruzás las piernas y te corrijo la postura de las pantorrillas. Sé que te cuesta, que sos bruta a veces...

   Para las mujeres que gozamos forzando a los varones a ser una de nosotras, la experiencia es tan trabajosa como grata. Se hace un paréntesis, pues se te cae un aro. No te lo habías amarrado bien a tus orejas, es la falta de costumbre. Nos reímos, o mejor dicho, soy yo la que me río, vos estás aun tensa y medio quejosa. Sos muy coqueta y te da pudor desarreglarte algún detalle de tu look tan prostibulario. Ya sé que la construcción estética es fundamental aunque presiento que lo tuyo, sin descuidar la estética, va por otros canales más audaces... 

   Si nos quedáramos ahí, atrapadas en esa situación, describiría tus emociones como las de un actor interpretando a una chica con ínfulas de estrella. Una ópera insinuante de lo grandioso. Entonces bato los dados para la primer tirada sobre el tablero amatorio. Feminización.... forzada? dictan los dados. Te hago la pregunta Cómo te llamás, nena? Te fuerzo a llamarte con un nombre de mujer. Por supuesto, sos tan predecible que te autoproclamás con un nombre de damisela francesa. Escondo una carcajada y solamente sonrío ante tu atrevimiento de cabaretera. A esta altura, mi ropa interior ya está algo mojada. Estás tan linda, tan mía, tan suave, tan sumisa, tan sensual.... 

   Menos mal que tenemos la cama cerca, suavemente iluminada con tonalidades rojas. Reconozco tu perfume como mío. No sólo te llevás mis maquillajes usados sino que a veces te atrevés con mis perfumes, cuando están por terminarse. El burbujeo de tus hormonas femeninas se confunde con las burbujas de champagne con que mojo mis labios. La noche es profunda en silencios externos, o al menos nos parece. Enredás los tacos entre las sábanas, mientras arrojás tus dados apostando a que salga la palabra Sodoma. Te hago más puta que nunca. Te fuerzo a controlar a la ramera siempre apurada y me pedís más. Te fuerzo a pedir. Y me demandás que te fuerce más. Me derrito y te enloquecés. No hay barreras para el juego cuando dos lesbianas se enlazan. Te fornico y me jugás al trencito del Amor. Todas locomotoras y vagones. Al rato, nos vamos frenando de a poco, agotadas.

   Las horas posteriores a las doce campanadas de la vida cotidiana nos apresuran súbitamente. Al día siguiente, no nos acordamos nada del juego de la noche anterior. Ese olvido es también parte del juego; es la parte que permitirá reiniciarlo en otro momento. La princesa pagana que anoche forcé, se sube el cierre de su bragueta masculina y emprende viaje a su trabajo sumiso, con sus aburridas ropas de varón convencional, para cumplir con las obligaciones ante su Reina. 

   Y vos, chico malo, aunque sea una vez en este 2018 que se inicia, te animarías a jugar con una Domme al juego de la princesa pagana? 





Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...