sábado, 28 de noviembre de 2015

Mi fiesta Femdom







   Sos pícara, Roxy, tenés algo mágico en tu sonrisa me dijo una vez una belleza de piel blanca y cabellos rubios, una verdadera princesa rusa, mientras se divertía castigando a su sumiso. Es la sonrisa de Bettie, le respondí, extendiendo mis piernas para disfrutar de la sensación de poder que me embriagaba mientras unos desconocidos a los que había invitado a mi panal de miel Femdom, lamían con delicadeza la caña de mis altas botas negras.

    La femenina sonrisa y la coqueta mirada combinadas con el atavío fetichista son un anzuelo irresistible. Son las gracias imperecederas de una Afrodita carnal dispuesta a divertirse y gozar de sus sumisos, siempre listos a servirla para que de ella fluya la sensualidad del sado. Un sumiso es ese objeto humano al que le exigiré lo que me plazca para que en el cumplimiento de esa exigencia yo encuentre la miel del sadismo. El o ella deberán servirme de ese dulzor, alimentar mi ego, descubrir los lados oscuros y hacer de la sesión su mejor obra. Cuando yo emane el almibarado Me encantó sólo en ese momento podrá darse por satisfecha/o. 

   Reivindico el Femdom como una exquisitez sexual, un elitismo absoluto y absolutista que se opone con firmeza a un mundo supuestamente alternativo de reviente trash, de masocas autodestructivas, de revolucionarios frustrados, de despechadas amargas y trilogías literarias grises. Si una mujer desea explorar su poder sexual desde su propio eje de placer, yo sugiero que desate su menú de hedonismo (lo que ya es un triunfo entre nuestras congéneres que tienden a vivir sus deseos siempre con culpas) y apueste sin retaceos a su propia y egoísta fantasía. Estas fichas deben ser claras pues si el Femdom está centrado en el placer de la mujer, el sumiso también entenderá que debe dar el máximo de sus potenciales apostando a favor del placer de la dama. 

   Me gusta ver el Femdom como la fiesta de la femineidad y por supuesto Mi fiesta tiene un fuerte tono lésbico. Adoro acariciar y besar a mis Amas amigas, humillar y penetrar a mis sissies, mimar a mis sumisas princesas pero en todos los casos lejos, muy lejos de toda insinuación de rudeza. En cualquier encuentro femenino, sea sexual o no, siempre busco sacar de todas las mujeres presentes al personaje más bello que sea deseado por Mí misma como mujer. Y a qué fémina no le gusta verse y sentirse irresistible? Llevar a la superficie a la personal Bettie Page que vive en tu interior para jugar, jugar como volviendo a ser niña con tus muñecas o una adolescente excitada con la lencería, los tacos altos y los maquillajes prestados por una mujer adulta; jugar a descubrir que el sadismo femenino es capaz de llevarte de paseo a un mundo encantado. Un mundo de hechiceras paganas zumbando como abejas reinas en el panal de los orgasmos. 





2 comentarios :

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...